Por Laura Gutman
No me cabe ninguna duda que los seres humanos estamos diseñados para vivir en comunidad. En cambio la modalidad que impera en las grandes ciudades modernas, da prioridad a las familias nucleares, prefiriendo aún más a las familias constituidas por una sola persona. Este sistema suele generar buenos frutos económicos, al menos para unos pocos.
Por otra parte, la mayoría de las mujeres modernas hemos elegido terminar una carrera universitaria o lograr un buen puesto de trabajo, en lugar de tener una vida semejante a la de nuestras madres y abuelas.
Pero cuando –casualmente y contra todos los pronósticos- nace un niño, la soledad y el desconcierto para las madres es moneda corriente. Porque no hay comunidad que nos avale, nos sostenga, nos ampare, nos transmita sabiduría interior, o satisfaga cualquier necesidad, física o emocional.
Muchas de nosotras pretendemos atravesar la maternidad utilizando los mismos parámetros con los que estudiamos, trabajamos, tomamos decisiones, luchamos, nos hacemos valer, generamos dinero, elaboramos pensamientos o practicamos deportes. Confiamos en que la maternidad no podría ser más compleja que lidiar con cincuenta empleados a cargo todos los días. Sin embargo…solemos comprobar que se trata de otro nivel de complejidad.
La mayor dificultad consiste en “dejar el mundo real” para “ingresar en el mundo onírico” de la fusión mamá-bebé, y aunque cada una de nosotras reacciona en forma diferente durante el puerperio, sólo en la medida en que estemos bien sostenidas, estaremos en condiciones de sostener al bebé.
Hoy no tenemos aldea, ni comunidad ni tribu ni vecindad en muchos casos. A veces tampoco familia extendida. Pues bien, necesitamos crear apoyos modernos y solidarios. De lo contrario no es posible entrar en fusión con el bebé. No es posible amamantarlo, ni fundirse en sus necesidades permanentes.
Las mujeres tenemos que organizarnos. Una posibilidad es crear grupos de apoyo, o de encuentro, o grupos de crianza abiertos para que las madres encontremos compañía con nuestros hijos en brazos, comprensión de nuestros estados emocionales y aceptación de nuestras ambivalencias.
Otra figura que en la actualidad me parece fundamental es la “doula”. Hay “doulas” preparadas para acompañar a las parturientas y otras especialmente entrenadas para seguir el proceso puerperal. La “doula” interpreta la “experiencia interior” de cada madre, avalando todos los cambios invisibles, y traduciendo al lenguaje corriente la realidad del puerperio. No se trata de ayudar con el bebé, ni de ofrecer buenos consejos, sino de acompañar la zambullida al universo sutil e invisible del recién nacido. Su principal función es la de maternar a la madre para que entonces pueda maternar a su hijo.
Las “doulas” tienen una función para ejercer, nombrando cada sentimiento “absurdo”, desproporcionado o incomprensible de la madre reciente. Personalmente, espero que el oficio de “doula” ingrese en el inconsciente colectivo femenino. Que las mujeres “sepamos” durante y después de parir que merecemos naturalmente llamar y solicitar una “doula” a domicilio, para que nos abra las puertas a los Misterios de la Maternidad. Porque a partir de cada madre puérpera que se encuentra a sí misma, el mundo entero se encuentra. Cada “doula” que asiste a una puérpera, se sana a sí misma y sana a todas las mujeres. Cada palabra de apoyo, es una palabra de paz y de bienvenida al niño. Las “doulas” nos incitan a que confiemos en nuestras elecciones, decidiendo según nuestras más íntimas creencias. Ellas nos recuerdan que somos merecedoras de todos los cuidados, porque de ello depende el futuro.
Textos:
- Parir en libertad: en busca del poder perdido, Raquel Schallman
- Luna roja, Miranda Gray – Edit Gaia
- Tierra, Barbara Marsiniak
- La maternidad y el encuentro con la propia sombra, Laura Gutman – Edit del nuevo extremo
- El poder de la diosa, guía para desarrollar la intuición femenina, Diane Mariechild – Edt Obelisco
- Tantra: el culto de lo femenino, Andre van Lizthbeth
- El tao de la mujer, Osho
- Con el consentimiento del cuerpo, Therese y Marie Bertherat y Paule Brung´ – Edit paidos
- Mujeres sobre mujeres, Shere Hate
- Sexualidad y poder, Israel Stolovitzky y Carmen Secades – Edit Puntosur
- Las 13 madres originarias del clan, Jenny Sams
- El poder natural de la mujer, Vicky Nobles
- Mapas al éxtasis, enseñanzas de una chamana urbana, Gabrielle Roth – Edit. Planeta
- Amor curativo a través del tao, técnicas taoístas para aumentar la energía sexual femenina, Mantak Chia y Maneewan Chia – Edit Arbol
- El cuerpo tiene sus razones, Teresse Berterath
- La guarida del tigre, Teresse Berterath
- A orillas del río Piedra me senté y lloré, Paulo Coelho
- Mujeres que corren con lobos, Clarissa Pinkola Estés
- Todas somos sanadoras, Diane Steine
- El poder mágico de las mujeres, Zusanne Budapest
- El cáliz y la Espada, Riane Eisler
Fuente: Mujer Luna Roja



Crear lazos y redes modernos, sí! definitivamente! Volver a creer en la fuerza de la unión y en la necesidad de la solidaridad femenina…
Pero el concepto de doula no termina de convencerme… tal y como se va perfilando (cursos, seminarios, etc.), me parece una suerte de profesionalización del a maternidad… No sé, me deja muy dubitativa…