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Posts etiquetados ‘lactancia prolongada’

Esta semana se celebra en España la Semana de la Lactancia Materna (el día Mundial fue el 1 de agosto). Para celebrarlo, he hecho unos dibujos para que vuestros peques coloreen. No he visto muchos dibujos para colorear con temas de lactancia materna, y aún menos viendo mamar a niños más mayorcitos… Así que espero que os gusten, compartidlos libremente (citando mi blog porfii) y si vuestros peques los colorean, ¡me encantará ver el resultado!

Haz clic en la imagen para verla en grande y poder descargar el dibujo.

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Esta semana se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Así que, para celebrarlo, quiero hacer un pequeño repaso de estos casi cuatro años de lactancia, recordando con unas fotitos nuestros mejores y más significativos momentos.

*La magia*

La magia…. el momento en que mi pequeñina, tras nacer en casa, se enganchó a la teta. Yo, la madre primeriza que no había visto más teta lactante que un par de ellas en alguna reunión en grupos de apoyo durante el embarazo… que no había tocado ningún bebé desde mis 5 años… que no estaba segura de si los bebés nacían o no con dientes… me sentí loba, supe qué hacer, me transformé en madre.

*El éxtasis*

Durante esos primeros días, pasé horas en esta posición. Mirando en éxtasis a mi bebé, mi retoño, mi cachorrilla, dormida con gotas de leche brillante en la cara. Preguntándome si existe algo más bello.

*La piel*

Porque la teta no es solo alimento, disfrutándonos cada día, sintiéndonos la piel.

*Las miradas*

Nunca me he escondido en salas de lactancia ni en telas pudorosas. He dado teta siempre que mis peques lo han necesitado, incluso durante una entrevista con mi jefe para negociar mi excedencia (ante su mirada evasiva :) ). Hemos podido disfrutar de miradas de todo tipo: enternecidas y aprobatorias muchas veces, sorprendidas, desaprobatorias y horrorizadas algunas veces, sobre todo según la pequeñina se fue haciendo mayor. Y así fue como me hice lactivista

*Portabebés*

El mundo es mi sala de lactancia

Mis pequeñinas han ido en portabebés desde el primer día de vida. Pero se nos abrió un mundo el día en que logré dar teta en el portabebés. Ahora ya nada se me ponía por delante a la hora de ser una muy activa mamá a tiempo completo. Ya no hace falta parar, buscar desesperada un sitio donde sentarse mínimamente limpio, dejar de hacer algo porque es la hora de la teta. ¡Siempre adelante!

*Dificultades*

Los inicios de la lactancia con mi primera hija fueron algo complicados, ya que la pequeña dormía sin parar y no se terminaba de agarrar al pecho. Tuvimos que andar con el sacaleches y al cabo de tres semanas la lactancia quedó completamente instaurada. Con el embarazo, volvieron algunas dificultades ya que empecé a sentir la llamada “agitación del amamantamiento” y sentía muchísimo rechazo hacia mi hija de 3 años cuando quería mamar. Nunca me decidí del todo a destetarla y tuvimos nuestros altibajos en esta época… Pero en algunos momentos el rechazo desaparecía y volvía a verla como mi niñita, mi cachorrita con sus ojos perdidos al tomar su tetita… Y esos momentos de superación de las dificultades no pueden faltar entre nuestros momentos más intensos con la teta.

*Más magia*

Mi segunda estrellita nació también en casa y esta vez la dejamos prenderse al pecho solita. El agarre espontáneo de un bebé recién nacido al pecho es algo verdaderamente emocionante… Ese instinto y esa fuerza que tiene un bebé tan pequeñito para alimentarse de su madre… No tengo más que esta foto, pero podéis ver un precioso video aquí.

*Compartiendo*

“Me gusta la leche de tu teta, mamá, está taaaan rica. Y muy caliente. La teta grande es para mí, mami…”. Con uno más en la familia todos tenemos que aprender nuevas cosas. A compartir los tiempos y los espacios. Y las tetas. En ello estamos…

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Ana Romero Manzano (matrona del Hospital Universitario de Canarias) y Marta Díaz Gómez (pediatra y profesora de la Universidad de La Laguna) han elaborado y puesto a disposición pública un vídeo sobre lactancia materna prolongada. Aunque no nos gusta el término “prolongada”, sino que podríamos hablar más bien de “destete precoz” en el caso contrario… (Ver sobre este tema la reflexión sobre el uso de las palabras en la crianza “natural” de Bebé A Gogó, o sobre la lactancia “no interrumpida” de Mimos Y Teta).

“¡Todo ventajas y ningún inconveniente!” Este video rechaza los prejuicios contra la lactancia de niños y niñas que comen de todo, hablan y caminan y también maman. También anima a las madres a que den de mamar en público para que se normalice la lactancia no interrumpida:

Y algunas fotos con una niña de unos 3 años…:


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Porque amamantar no es algo que debamos encerrar y esconder en oscuras salas de lactancia. Porque nuestros hijos se merecen lo mejor que podamos darles, en cualquier momento y en cualquier sitio donde lo necesiten. Porque dar el pecho es natural, y debería ser visto también como normal. ¡Reivindiquemos el mundo entero como nuestra ”sala de lactancia”!

Una preciosa iniciativa de la empresa nANUFACTURE con su campaña El Mundo es mi Sala de Lactancia.

El mundo es mi sala de lactancia

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Copio íntegro a continuación este texto publicado en El Parto es Nuestro:

Por I.O.
Desde luego que no fue algo planeado. A mis hijos mayores apenas les amamanté unos cuantos meses, menos de un año. Por aquel entonces yo ya pertenecía a Via Láctea, un grupo de apoyo a la lactancia y conocía a unas cuantas madres que habían amamantado uno o dos años. En ese grupo escuché que una madre conocida seguía amamantando a su hija de cuatro años y recuerdo que pensé para mis adentros “¡qué barbaridad, esa se ha pasado!”. Así que cuando tuve a mi tercer hijo, una niña, calculé que estaría bien llegar al año, pero ni siquiera me lo planteé como objetivo. Si algo tenía claro era que la lactancia esa tercera vez no se iba a convertir en un sacrificio ni en un esfuerzo titánico. Todavía recordaba nítidamente la sensación de alivio que había experimentado con el destete de mis hijos. Esos meses en los que tras reincorporarme al trabajo en el hospital y a las guardias de 24horas varias veces al día me tenía que encerrar en algún cuartito a extraerme la leche con un sacaleches eléctrico para luego guardarla en una mininevera portátil me habían dejado mal sabor de boca y un cierto complejo de vaca lechera ordeñándome a escondidas. En esas circunstancias la lactancia se había convertido en un agobio más y el destete me había parecido todo un alivio, con la satisfacción añadida que me daba pensar en la “misión cumplida” y la alegría de recuperar “mi cuerpo para mí”.
Al comenzar la lactancia con mi tercera hija sólo tenía clara una cosa: no pensaba utilizar el sacaleches eléctrico ni una vez más. Toda esa latosa lactoingeniería, ese suplicio de tener que extraerme la leche, congelarla, descongelarla al baño maría, ver como cada vez me sacaba menos cantidad, no iba conmigo. Tras los cuatro meses y medio de baja y vacaciones volví a trabajar y mi niña empezó a tomar leche artificial en mi ausencia. Aprendí a extraerme la leche manualmente en las guardias para aliviar la congestión. Había decidido que sólo iba a seguir amamantando mientras fuera una experiencia placentera para las dos.
Creo que esa fue la clave. Para mi sorpresa conforme pasaron los meses y los años la lactancia se fue convirtiendo en algo cada vez más gozoso. Resultó que amamantar a una niña de uno, dos, tres, o más años me era mucho más fácil y grato que la lactancia exclusiva de un bebé de dos, tres o cuatro meses. En medio de la locura cotidiana de tener tres niños con 4 años de diferencia en total, de trabajar, de hacer montañas de guardias y muchas tareas más, los ratos y abrazos prolongados que nos procuraba la lactancia a mi hija y a mi resultaron ser un remanso absolutamente placentero. Algo debe de haber en nuestros cerebros, algún efecto mágico todavía no descubierto tiene la prolactina que nos permite funcionar divinamente cuando pasamos años sin dormir una noche del tirón.

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Esta noticia va dedicada a los que se horrorizan al vernos dar de mamar a nuestros pequeñines que van cumpliendo dos añitos… Y con una maravillosa ilustración de Mamá de Lola.

“Estudios realizados en los fósiles de Atapuerca concluyen que la leche materna tendría que ser el alimento principal de los seres humanos durante sus cuatro primeros años de vida, afirma el director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), José María Bermúdez de Castro.

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