Esta semana se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Así que, para celebrarlo, quiero hacer un pequeño repaso de estos casi cuatro años de lactancia, recordando con unas fotitos nuestros mejores y más significativos momentos.
*La magia*

La magia…. el momento en que mi pequeñina, tras nacer en casa, se enganchó a la teta. Yo, la madre primeriza que no había visto más teta lactante que un par de ellas en alguna reunión en grupos de apoyo durante el embarazo… que no había tocado ningún bebé desde mis 5 años… que no estaba segura de si los bebés nacían o no con dientes… me sentí loba, supe qué hacer, me transformé en madre.
*El éxtasis*

Durante esos primeros días, pasé horas en esta posición. Mirando en éxtasis a mi bebé, mi retoño, mi cachorrilla, dormida con gotas de leche brillante en la cara. Preguntándome si existe algo más bello.
*La piel*

Porque la teta no es solo alimento, disfrutándonos cada día, sintiéndonos la piel.
*Las miradas*

Nunca me he escondido en salas de lactancia ni en telas pudorosas. He dado teta siempre que mis peques lo han necesitado, incluso durante una entrevista con mi jefe para negociar mi excedencia (ante su mirada evasiva
). Hemos podido disfrutar de miradas de todo tipo: enternecidas y aprobatorias muchas veces, sorprendidas, desaprobatorias y horrorizadas algunas veces, sobre todo según la pequeñina se fue haciendo mayor. Y así fue como me hice lactivista…
*Portabebés*

Mis pequeñinas han ido en portabebés desde el primer día de vida. Pero se nos abrió un mundo el día en que logré dar teta en el portabebés. Ahora ya nada se me ponía por delante a la hora de ser una muy activa mamá a tiempo completo. Ya no hace falta parar, buscar desesperada un sitio donde sentarse mínimamente limpio, dejar de hacer algo porque es la hora de la teta. ¡Siempre adelante!
*Dificultades*

Los inicios de la lactancia con mi primera hija fueron algo complicados, ya que la pequeña dormía sin parar y no se terminaba de agarrar al pecho. Tuvimos que andar con el sacaleches y al cabo de tres semanas la lactancia quedó completamente instaurada. Con el embarazo, volvieron algunas dificultades ya que empecé a sentir la llamada “agitación del amamantamiento” y sentía muchísimo rechazo hacia mi hija de 3 años cuando quería mamar. Nunca me decidí del todo a destetarla y tuvimos nuestros altibajos en esta época… Pero en algunos momentos el rechazo desaparecía y volvía a verla como mi niñita, mi cachorrita con sus ojos perdidos al tomar su tetita… Y esos momentos de superación de las dificultades no pueden faltar entre nuestros momentos más intensos con la teta.
*Más magia*

Mi segunda estrellita nació también en casa y esta vez la dejamos prenderse al pecho solita. El agarre espontáneo de un bebé recién nacido al pecho es algo verdaderamente emocionante… Ese instinto y esa fuerza que tiene un bebé tan pequeñito para alimentarse de su madre… No tengo más que esta foto, pero podéis ver un precioso video aquí.
*Compartiendo*

“Me gusta la leche de tu teta, mamá, está taaaan rica. Y muy caliente. La teta grande es para mí, mami…”. Con uno más en la familia todos tenemos que aprender nuevas cosas. A compartir los tiempos y los espacios. Y las tetas. En ello estamos…
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