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Posts etiquetados ‘lactancia’

Esta semana se celebra en España la Semana de la Lactancia Materna (el día Mundial fue el 1 de agosto). Para celebrarlo, he hecho unos dibujos para que vuestros peques coloreen. No he visto muchos dibujos para colorear con temas de lactancia materna, y aún menos viendo mamar a niños más mayorcitos… Así que espero que os gusten, compartidlos libremente (citando mi blog porfii) y si vuestros peques los colorean, ¡me encantará ver el resultado!

Haz clic en la imagen para verla en grande y poder descargar el dibujo.

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Después del éxito del Día Mundial del Sueño Feliz, vamos a celebrar el Día de la Lactancia!!!

El 1 de agosto es el día mundial de la lactancia materna. Se ha creado un grupo en Facebook para unirnos y repetir el éxito que tuvo el Día Mundial del Sueño Feliz. El 1 de agosto publica un post de lactancia (tu experiencia, tu opinión…) y publica en twitter con el hastag #dialactancia ¿nos ayudas? Puedes difundir esta ilustración que he creado para el evento:

El 1 de agosto es el día mundial de la lactancia materna y da comienzo la Semana Mundial de la Lactancia Materna (del 1 al 7 de agosto). Desde la blogosfera maternal implicada con la lactancia, queremos impulsar una iniciativa preciosa: conseguir que la lactancia sea el tema más hablado en twitter durante un día y usar nuestros blogs como medio de difusión para fomentar la lactancia.

Si tienes un blog y quieres participar con un artículo, enlázalo al carnaval bloguero (utilizando el formulario que hay al final de este post) y obtendrás más difusión.

Además, puedes publicar tu post o cualquier otro en twitter con el hastag #dialactancia para conseguir que sea Trending Topic (es decir, que sea uno de los temas más hablados durante ese día).

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Esta semana se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Así que, para celebrarlo, quiero hacer un pequeño repaso de estos casi cuatro años de lactancia, recordando con unas fotitos nuestros mejores y más significativos momentos.

*La magia*

La magia…. el momento en que mi pequeñina, tras nacer en casa, se enganchó a la teta. Yo, la madre primeriza que no había visto más teta lactante que un par de ellas en alguna reunión en grupos de apoyo durante el embarazo… que no había tocado ningún bebé desde mis 5 años… que no estaba segura de si los bebés nacían o no con dientes… me sentí loba, supe qué hacer, me transformé en madre.

*El éxtasis*

Durante esos primeros días, pasé horas en esta posición. Mirando en éxtasis a mi bebé, mi retoño, mi cachorrilla, dormida con gotas de leche brillante en la cara. Preguntándome si existe algo más bello.

*La piel*

Porque la teta no es solo alimento, disfrutándonos cada día, sintiéndonos la piel.

*Las miradas*

Nunca me he escondido en salas de lactancia ni en telas pudorosas. He dado teta siempre que mis peques lo han necesitado, incluso durante una entrevista con mi jefe para negociar mi excedencia (ante su mirada evasiva :) ). Hemos podido disfrutar de miradas de todo tipo: enternecidas y aprobatorias muchas veces, sorprendidas, desaprobatorias y horrorizadas algunas veces, sobre todo según la pequeñina se fue haciendo mayor. Y así fue como me hice lactivista

*Portabebés*

El mundo es mi sala de lactancia

Mis pequeñinas han ido en portabebés desde el primer día de vida. Pero se nos abrió un mundo el día en que logré dar teta en el portabebés. Ahora ya nada se me ponía por delante a la hora de ser una muy activa mamá a tiempo completo. Ya no hace falta parar, buscar desesperada un sitio donde sentarse mínimamente limpio, dejar de hacer algo porque es la hora de la teta. ¡Siempre adelante!

*Dificultades*

Los inicios de la lactancia con mi primera hija fueron algo complicados, ya que la pequeña dormía sin parar y no se terminaba de agarrar al pecho. Tuvimos que andar con el sacaleches y al cabo de tres semanas la lactancia quedó completamente instaurada. Con el embarazo, volvieron algunas dificultades ya que empecé a sentir la llamada “agitación del amamantamiento” y sentía muchísimo rechazo hacia mi hija de 3 años cuando quería mamar. Nunca me decidí del todo a destetarla y tuvimos nuestros altibajos en esta época… Pero en algunos momentos el rechazo desaparecía y volvía a verla como mi niñita, mi cachorrita con sus ojos perdidos al tomar su tetita… Y esos momentos de superación de las dificultades no pueden faltar entre nuestros momentos más intensos con la teta.

*Más magia*

Mi segunda estrellita nació también en casa y esta vez la dejamos prenderse al pecho solita. El agarre espontáneo de un bebé recién nacido al pecho es algo verdaderamente emocionante… Ese instinto y esa fuerza que tiene un bebé tan pequeñito para alimentarse de su madre… No tengo más que esta foto, pero podéis ver un precioso video aquí.

*Compartiendo*

“Me gusta la leche de tu teta, mamá, está taaaan rica. Y muy caliente. La teta grande es para mí, mami…”. Con uno más en la familia todos tenemos que aprender nuevas cosas. A compartir los tiempos y los espacios. Y las tetas. En ello estamos…

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Ana Romero Manzano (matrona del Hospital Universitario de Canarias) y Marta Díaz Gómez (pediatra y profesora de la Universidad de La Laguna) han elaborado y puesto a disposición pública un vídeo sobre lactancia materna prolongada. Aunque no nos gusta el término “prolongada”, sino que podríamos hablar más bien de “destete precoz” en el caso contrario… (Ver sobre este tema la reflexión sobre el uso de las palabras en la crianza “natural” de Bebé A Gogó, o sobre la lactancia “no interrumpida” de Mimos Y Teta).

“¡Todo ventajas y ningún inconveniente!” Este video rechaza los prejuicios contra la lactancia de niños y niñas que comen de todo, hablan y caminan y también maman. También anima a las madres a que den de mamar en público para que se normalice la lactancia no interrumpida:

Y algunas fotos con una niña de unos 3 años…:


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Este post pretende recopilar algunos artículos y reflexiones sobre este tema que levanta muchas ampollas entre las feministas (lo que hace que el término de Insumisión cobre aún más fuerza). Una maternidad consciente e insumisa puede ser una herramienta profundamente feminista… Aunque ese feminismo está aún siendo inventado. Reflexionemos pues…

Nota: vuelvo a subir este post tras haber actualizado con nuevos artículos y refelxiones. ¡Gracias a las bloggeras que me habéis pasado nuevos enlaces!

Así que ahí va mi reflexión, tras nueve meses de embarazo y seis de crianza, y mi polémica. Las mujeres jamás debieron salir de casa. Las mujeres deben seguir cuidando a los niños el máximo de tiempo posible. Las mujeres deben seguir cocinando y haciendo pasteles. Las mujeres deben seguir encargándose de la cesta de la compra. Porque cuando lo están haciendo, las mujeres están haciendo política, y pueden cambiar el futuro de Europa y del mundo.

Ahora no tenemos tiempo de cuidar a nuestros hijos. Ni nosotras ni nuestras parejas(…) Y a nuestros hijos los cuidan sus abuelas, con leche artificial y papillas multicereales primero, y la nintendo y la televisión, después.

El feminismo se ha centrado en convertir a las mujeres… en hombres.

La lactancia se escapa del sistema mercantilista, puesto que la leche materna es gratuita (excepto cuando se recoge en bancos de leche) y que, salvo alguna excepción, no requiere de ningún dispositivo para su producción ni su uso. Independiza por lo tanto a la mujer de este comercio.

También le ofrece una confianza extraordinaria en sus capacidades, un sentimiento de fuerza, de poder, de competencia, de plenitud. Sabe, en efecto, que ha podido criar y alimentar a su hijo o hija con algo producido por su propio cuerpo. No ha tenido que remitirse a un producto industrial, ni ha tenido que seguir las directrices de un “experto” en cuanto a las cantidades que administrar, los horarios que respetar, etc. Ella es la experta(…).

Durante más de treinta años el movimiento ecofeminista ha demostrado que es posible y necesaria una coexistencia y relación entre el movimiento feminista y el ecologista, sin embargo queda pendiente todavía reivindicar el derecho de la mujer a recuperar la maternidad y la cultura biológica, emocional e intelectual propia , revitalizándola con elementos propios de nuestra época, de modo que la mujer durante la maternidad: no se encuentre infravalorada ni marginada, no se le arrebate la confianza en su propio cuerpo, no pierda su autonomía y sea dueña de sí misma, y pueda vivir el embarazo, parto y lactancia como algo suyo, sin interferencias, dejando atrás el hecho de que esa etapa se haya convertido, en general, en una afirmación del poder masculino sobre el cuerpo de la mujer.

Una visión feminista (…) debería incluir no sólo el derecho a dar o no de mamar, sino el derecho a conocer –no sólo saber- lo que una cosa u otra implica. Para sí, para el bebé, para la vida.

Hemos pagado muchos precios por nuestra “liberación”, por nuestra “igualdad”….precios en salud, en relaciones, en tiempo, en sufrimiento, en hijos, en lactancias,en infertilidad,  en abortos, en soledad, en tantas cosas… Preguntémonos cuántos precios y a costa de qué estamos dispuestas a seguir pagando. No nos olvidemos: fueron los pediatras varones de finales del XiX, los que empezaron a animar a las mujeres a dejar la crianza amorosa bajo lemas como :“las madres, dejadas a su instinto no saben cómo hacerlo, hay que enseñarlas a que no cojan el niño en brazos cuando llora”(…)

Muchas mujeres se han rebelado frente al modelo patriarcal de madre «resignada, sumisa, desautorizada, cargada de trabajo…» El feminismo actual, cuya lucha tanto ha contribuido a poner los pilares de una maternidad elegida y no impuesta, está ahora «un poco parado» ante el hallazgo de que ser madre no sólo no supone un lastre, sino que es una vía fundamental para la liberación de las mujeres y motor de cambio social.

Es allí en donde está el patriarcado : en el poder cada vez más grande de la medicina sobre el cuerpo femenino. Desde los ensayos de ciertas vacunas en adolescentes, hasta el uso indiscriminado de hormonas para alejar la manopausia, pasando por la posibilidad de programar la fecha exacta de sus partos… todo pasa por ellos. Y no es que todo lo que la medicina aporta esté mal. Solo que la medicina astá allí para lo patológico, lo anormal.

Mientras que la contracepción y concepción son herramientas útiles para conocernos, la píldora no es en absoluto “empoderadora”. Lejos de ayudarnos a ser más nosotras, nos aleja de nuestro Ser femenino y “cierra el pico” a nuestro Cuerpo.

A día de hoy muchas mujeres sienten su cuerpo como ajeno, su regla como un castigo y su maternidad como un sacrificio

Intoxicar nuestro cuerpo cada mes, parir drogadas, anular nuestro instinto materno en pro de la producción NO ES INDEPENDENCIA NI IGUALDAD. Estos son otros yugos. De nuevo hemos vuelto al redil, por muy diferente que nos parezca. Seguimos teniendo rejas en nuestras nuevas celdas. Ahora no hacemos lo que mi esposo reclama sino lo que exige mi jefe.

Sí es perfectamente compatible la cada vez mayor presencia de las mujeres en el mundo público y político, con la práctica de la lactancia materna y con una crianza cada vez más amorosa para nuestros hijos. ¿Cómo? Transformando el panorama laboral. Eso es lo verdaderamente feminista y revolucionario.

El mundo laboral tiene que cambiar. Tiene que cambiar para que todos, mujeres y hombres, trabajemos un poco; y todos, mujeres y hombres, nos dediquemos un poco a criar a nuestros hijos.

La postura de Badinter y la de Uriarte arrastran parte del rol tradicional de las mujeres de clases altas: figurar en sociedad, mientras otros se ocupan de sus hijos. La crianza en el mismo saco que las labores domésticas. Los hijos al cuidado de otros.

¿Lo lógico no sería que, tras la incorporación de la mujer al trabajo y tras el aumento exponencial de la productividad que trae la era digital, TODOS TUVIÉRAMOS QUE TRABAJAR MENOS HORAS?

  • Feminismo y Maternidad, Entrevista a Yvonne Knibiehler, autora de ¿Quién cuidará a los niños? Memorias de una feminista iconoclasta (Ed. Calmann-Lévy, 2007) y de otros libros sobre historia de la maternidad, publicada en Clarín en 2007

El feminismo debe ante todo repensar la maternidad: todo lo demás se dará por añadidura.

entre madre e hija, la transmisión pone en juego la vocación misma de la especie humana. Lo que una madre le enseña a su hija es que en la reproducción de la especie todo su cuerpo está comprometido, profundamente. O sea, en un ámbito que roza lo sagrado, que es imposible laicizar totalmente. Por más que los médicos hayan explicado totalmente el proceso de engendrar, de la gestación, del parto, se invierte tanta energía en el nacimiento humano que éste sigue siendo sagrado, y la madre con él. Ahora bien, si yo quiero criar a mi hija como un ser inteligente y culto, puedo hacerlo.

El feminismo es la otra cara largo tiempo oculta del humanismo, doctrina que preconiza el desarrollo de la persona humana. Pues sucede que la persona humana es sexuada, y que lo que permite el desarrollo de un sujeto de género masculino no siempre es suficiente para el desarrollo de un sujeto de género femenino. Además, constatamos que la dominación masculina, por razones antropológicas, no deja de estar presente a través de toda la historia. Se desplaza cuando hace falta, pero nunca se borra.

No nos hagamos ilusiones: el feminismo no suprimió, ni siquiera atenuó mucho la dominación masculina. Sólo la obligó a cambiar de lugar. Por eso, ese movimiento político es inamovible y eterno, y su función consistirá, siempre, en limitar las desigualdades y las injusticias que genera la dominación masculina. Dominación que, de parte de los hombres, a menudo es inconsciente y rara vez deliberada, pero no por eso menos permanente.

No, la maternidad no es la cuenta pendiente del feminismo, sino más bien su aliada y la clave fundamental para que los cambios importantes que los distintos movimientos feministas y sociales reivindican sean efectivos.

La maternidad a tiempo completo y concretamente la crianza natural, en nuestros días supone más bien un desafío, un reto y un enfrentamiento constante con la sociedad y sus imposiciones. Desde esta maternidad a tiempo completo, muchas mujeres luchamos cada día contra los mecanismos de adoctrinamiento con los que cuenta el sistema, tales como la televisión, el consumismo o el ocio dirigido y organizado, utilizados con objeto de disuadir las conciencias de los verdaderos problemas de nuestro mundo, encontrándose entre los primeros de ellos el sexismo que sigue recorriendo cada rincón de nuestra sociedad.

El encuentro entre la ecología y el feminismo se produce, de modo personal y sangrante, o de modo universal y sanador, sobre todo en la maternidad, en nuestros cuerpos, en nuestros úteros, en nuestros partos, en nuestras lactancias, en nuestros bebés…

¿Podemos declararnos “feministas” y dejar afuera nuestros úteros, nuestros embarazos, nuestros partos, nuestros puerperios, nuestras tetas, nuestros órganos reproductivos y su funcionamiento? Mientras para el feminismo institucional la maternidad, la lactancia, el cuidado (y nuestros bebés) sea una cosa de la cual “liberarnos”, una “carga” a repartir… no habremos encontrado el centro, nuestro centro.

Estaríamos hablando de salirnos de un marco civilizatorio construido sobre el concepto de DEBER (la conducta modelada desde afuera, desde el mandato, desde la dominación, desde el poder…) para construir otro sobre el concepto de PLACER, empatía, sentimientos, amor.

La lactancia materna es un tema importante de las mujeres, de los derechos humanos y es un asunto feminista porque la lactancia materna le da poder a las mujeres y contribuye a la igualdad de géneros.

La lactancia materna confirma el poder de las mujeres para controlar su propio cuerpo y reta al modelo predominante machista y a los intereses comerciales que promueven el biberón.(…) La decisión de amamantar, es una decisión de no gastar dinero en los sucedáneos de la leche materna y es expresión de un patrón de consumo diferente,

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¡Soy lactivista!

¿Qué es el lactivismo?

El lactivismo es la defensa del derecho del bebé/niño a ser amamantado y de la madre a amamantar, a demanda, en cualquier lugar, sin miradas ni comentarios de desaprobación y hasta que el niño lo desee.

¡Gracias a Ileana de Tenemos Tetas por la iniciativa y a Enric Boix por el diseño de este precioso logo!

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10 razones (más) para amamantar

Recibido por email… *No se necesitan, pero ahí van … ¡10 razones más…! ;)

El amamantamiento existe tanto tiempo como la humanidad. Los métodos de investigación modernos nos permiten medir el impacto positivo que esta simple y amorosa actividad puede tener sobre la salud de la madre y del niño.

*Niñ@*

  1. Menor riesgo de obesidad del adulto: Un estudio de personas de edad en Finlandia mostró que la gente amamantada durante 5-7 meses tenía el IMC (Índice de Masa Corporal) más bajo reportado a los 60 años de edad. *O’Tierney PF, Barker DJP, Osmond C, et al. **Duration of Breast-feeding and Adiposity in Adult Life. Journal of Nutrition 139: 422-425, February, 2009.*
  2. Menor presión arterial: En un estudio europeo, los niños que fueron amamantados tuvieron, en promedio, presión arterial más baja que los que no lo fueron. La discrepancia fue mayor cuanto más tiempo había sido amamantado el niño. *Lawlor DA, Riddoch CJ, Page AS, et al. **Infant Feeding and components of the metabolic syndrome findings from Europe Youth Heart Study. Archives of Disease in Childhood 90:582-588, 2005*
  3. Menor riesgo de osteoporosis:* Un estudio australiano demostró una relación entre el amamantamiento en la vida temprana y la masa ósea en los niños de 8 años de edad nacidos a término, particularmente en aquellos amamantados por 3 meses o más. Jones G, Riley M, and Dwyer T. Breastfeeding in Early Life and Bone Mass in Prepubertal Children. Osteoporosis International, 11: 146-152, February 2000.*
  4. Mejoría de la función pulmonar:Amamantar por lo menos cuatro meses mejora el volumen pulmonar en niños. Este cambio de volumen parece mediar el efecto en el flujo de aire del niño.*Ogbuanu IU, Karmaus W, Arshad SH, et al. Effect of breastfeeding duration on lung function at age 10 years. Thorax 64: 62-66, 2009.
  5. Menor riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SIDS, Sudden Infant Death Syndrome ): *Un estudio alemán de 333 lactantes que murieron de SIDS y 998 controles ajustados por edad, encontró que la lactancia reducía el riesgo de SIDS en 50% en todas las edades a lo largo de la infancia.*Venemann, MM, Bajanowski, T, Brinkmann B, et al. **Does Breastfeeding Reduce the Risk of Sudden Infant Death Syndrome? Pediatrics 123: 406-410, March 2009. *

*Madre*

  1. Menor presión arterial: Tanto la presión sistólica como la diastólica caen durante una sesión de amamantamiento y la presión sanguínea pre-amamantamiento disminuye durante los primeros 6 meses en un ambiente hogareño.*Jonas EW, Nissen AB, et al. **Breastfeeding Medicine 3(2): 103-109, June 1, 2008. Según lo reportado por liebertonline.com.*
  2. Menos estrés: La lactancia se asocia con menor respuesta neuroendocrina a los factores estresantes, mejoría del estado de ánimo y mejoría de la salud física y mental.*Mezzacappa ES, Katkin ES, Breast-feeding is associated with reduced perceived stress and negative moods. Health Psychology 21: 187-193, 2002.*
  3. Menor riesgo de Artritis Reumatoide: Un estudio sueco encontró que las mujeres que amamantaron 13 meses y más, tuvieron la mitad de probabilidades de tener Artritis Reumatoide que aquellas que nunca lo hicieron.*Pikwer W, Bergstrom U, Nilsson J-A, et al. **Breastfeeding but not use of oral contraceptives, is associated with a reduced risk of RA. Annals of Rheumatic Diseases 68: 526-530, 2009.
  4. Menor riesgo de Síndrome Metabólico: Un grupo de factores de riesgo que aumenta la probabilidad de enfermedad cardiaca y de diabetes, fue más raro entre las mujeres que reportaron amamantar a sus bebés. Cuanto más tiempo amamantaron durante los primeros nueve meses, menos probabilidad tuvieron de que se le diagnosticara el síndrome metabólico durante un estudio de 20 años.*Gunderson EP, Lewis EC, Wei GS, et al. Lactation and Changes in Maternal Metabolic Risk Factors. Obstetrics and Gynecology 109: 729-738, March 2009.*
  5. Menor riesgo de enfermedad cardiovascular: En mujeres pre menopáusicas, la mayor duración de la lactancia se ha relacionado con una prevalencia más baja de hipertensión y enfermedad cardiovascular. *Scwarz EB, Ray RM, Seuebe AM, et al. Duration of Lactation and Risk Factors for Maternal Cardiovascular Disease. **Obstetrics & Gynecology 113: 974-78, May 2009.*

10RAZONES.09

Permiso para reproducir para distribución gratuita dado por ILCA.

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Porque amamantar no es algo que debamos encerrar y esconder en oscuras salas de lactancia. Porque nuestros hijos se merecen lo mejor que podamos darles, en cualquier momento y en cualquier sitio donde lo necesiten. Porque dar el pecho es natural, y debería ser visto también como normal. ¡Reivindiquemos el mundo entero como nuestra ”sala de lactancia”!

Una preciosa iniciativa de la empresa nANUFACTURE con su campaña El Mundo es mi Sala de Lactancia.

El mundo es mi sala de lactancia

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Copio íntegro a continuación este texto publicado en El Parto es Nuestro:

Por I.O.
Desde luego que no fue algo planeado. A mis hijos mayores apenas les amamanté unos cuantos meses, menos de un año. Por aquel entonces yo ya pertenecía a Via Láctea, un grupo de apoyo a la lactancia y conocía a unas cuantas madres que habían amamantado uno o dos años. En ese grupo escuché que una madre conocida seguía amamantando a su hija de cuatro años y recuerdo que pensé para mis adentros “¡qué barbaridad, esa se ha pasado!”. Así que cuando tuve a mi tercer hijo, una niña, calculé que estaría bien llegar al año, pero ni siquiera me lo planteé como objetivo. Si algo tenía claro era que la lactancia esa tercera vez no se iba a convertir en un sacrificio ni en un esfuerzo titánico. Todavía recordaba nítidamente la sensación de alivio que había experimentado con el destete de mis hijos. Esos meses en los que tras reincorporarme al trabajo en el hospital y a las guardias de 24horas varias veces al día me tenía que encerrar en algún cuartito a extraerme la leche con un sacaleches eléctrico para luego guardarla en una mininevera portátil me habían dejado mal sabor de boca y un cierto complejo de vaca lechera ordeñándome a escondidas. En esas circunstancias la lactancia se había convertido en un agobio más y el destete me había parecido todo un alivio, con la satisfacción añadida que me daba pensar en la “misión cumplida” y la alegría de recuperar “mi cuerpo para mí”.
Al comenzar la lactancia con mi tercera hija sólo tenía clara una cosa: no pensaba utilizar el sacaleches eléctrico ni una vez más. Toda esa latosa lactoingeniería, ese suplicio de tener que extraerme la leche, congelarla, descongelarla al baño maría, ver como cada vez me sacaba menos cantidad, no iba conmigo. Tras los cuatro meses y medio de baja y vacaciones volví a trabajar y mi niña empezó a tomar leche artificial en mi ausencia. Aprendí a extraerme la leche manualmente en las guardias para aliviar la congestión. Había decidido que sólo iba a seguir amamantando mientras fuera una experiencia placentera para las dos.
Creo que esa fue la clave. Para mi sorpresa conforme pasaron los meses y los años la lactancia se fue convirtiendo en algo cada vez más gozoso. Resultó que amamantar a una niña de uno, dos, tres, o más años me era mucho más fácil y grato que la lactancia exclusiva de un bebé de dos, tres o cuatro meses. En medio de la locura cotidiana de tener tres niños con 4 años de diferencia en total, de trabajar, de hacer montañas de guardias y muchas tareas más, los ratos y abrazos prolongados que nos procuraba la lactancia a mi hija y a mi resultaron ser un remanso absolutamente placentero. Algo debe de haber en nuestros cerebros, algún efecto mágico todavía no descubierto tiene la prolactina que nos permite funcionar divinamente cuando pasamos años sin dormir una noche del tirón.

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Esta noticia va dedicada a los que se horrorizan al vernos dar de mamar a nuestros pequeñines que van cumpliendo dos añitos… Y con una maravillosa ilustración de Mamá de Lola.

“Estudios realizados en los fósiles de Atapuerca concluyen que la leche materna tendría que ser el alimento principal de los seres humanos durante sus cuatro primeros años de vida, afirma el director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), José María Bermúdez de Castro.

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