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Posts etiquetados ‘parto’

Nueva entrada de Florent para la sección “Reflexiones de un padre ecologista”.

Cuando cuento que nuestras dos hijas nacieron en casa, la gente me suele susurrar con compasión cariñosa o, a veces, con el más profundo pésame: ¡qué valientes!

Si atendemos la definición de “valentía”, vemos que se trata de una “acción material o inmaterial esforzada y vigorosa que parece exceder a las fuerzas naturales”, siendo al mismo tiempo un “hecho o hazaña heroica ejecutada con valor”. Analicemos pues nuestra supuesta valentía bajo estas premisas del lenguaje.

Nacimiento, por Hormiga Verde

Nacimiento, por Hormiga Verde

Primero, reconozco que el parto es una acción material e inmaterial que necesita esfuerzo y vigor. Requiere un intenso trabajo físico para la madre, incluso a veces un poquito para el padre, y una alta adrelina e intensidad psicológica compartida dentro la pareja. Dure poco o mucho el parto, todos nuestros músculos y sentidos participan de forma muy concentrada en este “hecho”. Pero sobre todo, esta acción material e inmaterial se hace independientemente del lugar donde se realiza, por lo cual, bajo este prisma, ya sea en casa o en el hospital, todos los partos son igual de valientes.

Ahora bien, ¿será el parto en casa una “hazaña heroica”? ¿Se convierten las parturientas caseras en heroínas de una epopeya épica? Aunque es cierto que para la mayoría de las parejas su parto tiene algo de divino, no me siento particularmente tocado por la gracia de los dioses del Olimpo. Fuimos atendidos por dos seres humanos (llamados en el Planeta Tierra matronas), formados en escuelas muy humanas y además, lo hicimos dentro de un hogar con todas las comodidades de un país del Norte (nada de hazañas en pesebres como algún antepasado famoso). Ni tampoco tuvimos que realizar proezas fuera de lo común para alcanzar, estresados, cargados de bultos y apurados, el hospital una vez iniciado el parto o tener que exponernos en un lugar impersonal, con una persona llamado ginecólogo/a al que nunca habíamos conocido ni siquiera en vidas anteriores. Sin duda, me parece heroico poner este momento único que es la llegada de uno/a hijo/a en manos de desconocidxs y de una institución que por inercia considera a las parturientas y sus parejas como pacientes pasivas y dóciles.

Bueno, pues si no es tan heroico como parecía y más bien al revés, ¿será que excede el parto en casa a las fuerzas naturales? Apuntemos que si fuera cierto, la especie humana se hubiera extinguido desde hace tiempos inmemorables. Sin embargo, olvidemos este detalle histórico, y centrémonos en algunas prácticas corrientes de un parto en las clínicas y hospitales españoles. Uso desmedido de oxitocina para provocar el parto, episiotomías no necesarias, posiciones tumbadas que dificultan el parto para madre y bebé, prohibición para la madre de ingerir alimentos y bebidas, alto nivel de césareas, y un largo etcétera de intervenciones artificiales que desde luego exceden a las fuerzas naturales (compañero hombre, ponte en el lugar de la parturienta y visiona este cortometraje). Visto de esta manera, una vez más, el parto en casa, que pone más importancia en la relación humana y requiere poco artificio medicalizado (menos en caso de emergencia, obviamente, para eso sirven los progresos de la medicina moderna y los hospitales), es un acto menos valiente —y tan seguro— que si se hubiera llevado a cabo en una institución ultratecnologizada.

Sin duda, atendiendo las definiciones lingüísticas, parir en el hospital es un acto muy valiente, aunque de esto no saquéis la conclusión equivocada de que lxs que parimos en casa somos cobardes :) Solo pido para nosotrxs un poco de consideración hacia otras formas de vivir el parto, más respetuosas y personalizadas, donde las personas parturientas nos empoderamos y ganamos en autonomía para decidir dónde, con quién y cómo queremos parir. Personalmente, haber podido vivir ambos nacimientos en mi hábitat natural, sin miradas indiscretas, con total seguridad y bien rodeados de profesionales conocidxs, y, sobre todo, en el segundo parto que hubiera podido estar presente con total normalidad mi hija mayor, es uno de los regalos más emocionantes de mi paternidad.

Y vosotrxs, ¿cómo lo hacéis?

PD: ah, se me olvidaba [modo reivindicación on] también pedimos que el parto en casa sea reembolsado por fondos públicos al igual que se hace en Holanda. De hecho, un parto en casa cuesta mucho menos que un parto en el hospital, o sea es una buena medida anticrisis! [modo reivindicación off]

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Los partos que vemos en películas o series contribuyen mucho a la imagen mental que nos hacemos de este momento. Generalmente, una imagen errónea, distorsionada, engañosa.

Recientemente vi la excelente película “Children of Men” (2006), hijos de los hombres: en el futuro, tras desastres nucleares, una contaminación sin límites, etc., las mujeres dejan de ser fértiles y hace más de 18 años que no nace ningún bebé. En paralelo, la sociedad se autodestruye, los gobiernos caen y el último gobierno aún en pie se convierte en un poder autoritario que trata de evitar la llegada de inmigrantes ilegales por los medios más inhumanos. En este contexto, una mujer se queda embarazada y el protagonista debe salvarla, con la ilusión de -quizás- salvar a la humanidad.

Es curioso cómo en las películas los partos empiezan generalmente en el momento de mayor tensión de la historia, cuando la madre está en plena huida, en un momento de gran peligro, con miedo de que la reconozcan… En realidad, los partos tienen dificultades para arrancar en situaciones de estrés. Pero podemos entenderlo, ya que el objetivo es contribuir al dramatismo de la escena… Qué mejor que ponerse de parto en plena escapada, por ejemplo. Por la misma razón nunca se sabe nada de la placenta, ni de los entuertos tras el parto, ya que todo esto quitaría dramatismo a la escena… (y luego así nos sorprenden en la vida real).

Sin embargo un parto es de por sí un momento de gran emotividad y fuerza, así que qué mejor que explotar este dramatismo en una película. En Hijos de los Hombres la parturienta es una mujer que nunca ha visto una embarazada, ni mucho menos un parto, no está “contaminada” por los prejuicios derivados de nuestras experiencias con partos hospitalarios ni sabe nada de contracciones ni de las sensaciones del embarazo y del parto. Se encuentra perdida en una habitación desconocida en el momento de su parto, con la única compañía de un hombre que había tenido un hijo veinte años antes. Así que, ¿qué mejor que aumentar el dramatismo de la escena cumbre con un parto salvaje e instintivo?

Pues no, la mujer, en pleno expulsivo, entra en la habitación y se tumba en posición de litotomía -boca arriba y con las piernas flexionadas y abiertas, como si estuviera en un paritorio cualquiera! Esa postura, posiblemente la peor para parir según Michel Odent, no es la que una mujer con total libertad de movimiento elegiría por sí misma: antes de empezar a ser popular la posición tumbada, en todos los momentos de la historia y en todas las civilizaciones, las mujeres han optado por el parto vertical.

Y es que en esta película, en la que en principio se ensalza la figura de la madre como eje de la humanidad, la mujer no es la protagonista de este parto, desde luego: dos largos planos en la cara del hombre (el protagonista real de la película) y uno rápido sobre la mujer que lógicamente está realizando todo el trabajo. Eso sí, necesita al hombre a su lado que le dice cómo respirar y empujar. Por supuesto, muchas mujeres elijen tener a alguien a su lado en ese momento, pero en esta película trasladan todos los clichés del nacimiento hospitalario y poco respetuoso de la parturienta. El héroe de la película toma el lugar del ginecólogo que sabe lo que hay que hacer (“¡Haz algo!” le grita ella. Y en la escena realmente parece que él estuviera haciendo algo…), se lava las manos (a saber lo que hay en ese cubo de agua con el que se lava…), le anuncia que es una niña. La mujer, por su parte, se tumba dócilmente en una posición imposible (y sin que nadie se lo pida), empuja cuando le dicen, respira “haciendo el perrito” y espera a que el hombre lo solucione todo.

No es de extrañar, pues, que la película se titule “Children of Men” (Hijos de los Hombres) y no algo como Hijos de las Personas, ni mucho menos Hijos de las Mujeres.

Aquí podéis ver la escena.

Escena del parto en Children of Men

¿Qué os ha parecido? ¿Conocéis películas con escenas de parto salvajes y naturales?

Sobre buenas posiciones para parir:

 

http://blogelpartoesnuestro.com/2011/12/11/tumbada-no/

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nacerencasaEse es el lema del 10º Día Mundial de los Derechos del Nacimiento que tendrá lugar el próximo 7 de Junio de 2009. A continuación copio el texto del folleto preparado por la Plataforma pro Derechos del Nacimiento.

La nueva cultura del nacimiento

Diferentes estudios científicos lo demuestran: Nacer en casa es una opción segura

  • Nacer en casa es menos estresante y más acogedor para el bebé y su madre, y es tan seguro como nacer en un centro hospitalario. Las investigaciones hechas hasta ahora así lo demuestran.
  • Los/as profesionales que atienden nacimientos en casa están igual de preparados y tienen una gran experiencia y más confianza en el desarrollo del proceso fisiológico.
  • La necesidad de intimidad y recogimiento imprescindibles para la mujer que está dando a luz, queda anulada en los centros sanitarios.
  • El argumento que durante años se ha utilizado sobre la seguridad del hospital y el peligro que se corre al dar a luz en casa no es real y en los últimos tiempos está quedando patente con los estudios realizados. (more…)

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